Opinión

Agenda Sindical

Dialéctica del amo y el esclavo

por Carlos Carral Hernández

 

Elegí ese título, aunque también podría haberle titulado: Masculinidad destructiva o algo por estilo, pero como todo, lo importante es tratar de encontrarle un origen para entender el problema y tomar decisiones, eso es lo importante del análisis, para eso sirve, de otra forma no tiene ningún sentido.


 

Parece que así como tenemos la necesidad de sentir esperanza, también en nuestra retorcida mente, no hemos logrado superar la necesidad de sentir que tenemos poder sobre los demás, así nos vamos relacionando en esta realidad, el lamentable suceso del partido entre los Gallos Blancos de Querétaro y el Atlas de Guadalajara lo dejó de manifiesto, un lamentable suceso que tal vez podamos explicar desde el pensamiento de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, maestro de Carlos Marx, quien también tiene vela en este entierro.

 


Hegel desarrolló la dialéctica del amo y el esclavo, planteó y, cuando menos para mí, demostró, que muchos aspectos de poder, sobre todo el económico, tienen que ver con el dominio sobre el otro, una circunstancia que tiene demasiadas insatisfacciones y hasta algo de ilógico, nadie quiere dominar a los débiles, todos queremos dominar a alguien más fuerte que nosotros, así es que una vez que logramos el dominio sobre una persona, tenemos que ir por otra más fuerte, el dominado ya es débil y sí lo dominamos, es claro que no era superior, cuando menos no en ese momento.

 

Marx encontró en ese razonamiento el origen de las clases sociales en todos los modos de producción, pero en el capitalismo la explicación es clara, la acumulación de la riqueza tiene que ver más con el dominio de los demás, que con acumular para poder adquirir algún tipo de bien, de hecho no hay nada que Carlos Slim, Ricardo Salinas, Bill Gates o Warren Buffett puedan comprar con toda su fortuna, por cierto, tampoco son las personas más felices, dentro de las comodidades que el dinero les da, del otro lado está sentir que se domina a los demás.

 

Obvio, como en el tema de las clases sociales, en el tema del dominio también hay niveles, dependiendo la cantidad de poder acumulado, es el nivel de dominio que podemos ejercer, pero incluso un mendigo tiene la necesidad de sentir superioridad sobre alguien, de ahí que busque satisfacer esa sensación sobre alguien en su entorno de una u otra manera, de hecho todos lo hacemos.

 

La masculinidad tóxica no tiene que ver solo con las mujeres, es en realidad el hambre de superioridad, pero la ejercemos todos, hombres y mujeres, solo que en una tónica irracional los hombres hacemos uso de nuestra supuesta superioridad física, la violencia es la forma que tenemos a la mano en nuestra inferioridad, para reivindicar esa fortaleza que en realidad no existe, eso está detrás de la violencia contra la mujer y detrás de cualquier forma de violencia.

 

A este aspecto hay que sumar otro: la frustración, que hace que la violencia se desborde como en el partido de futbol más lamentable de la historia de nuestro país, no es nada sencillo enfrentar las limitaciones que se nos imponen desde la dominación que otros ejercen sobre nosotros, más cuando no sabemos, cuando menos, que existen herramientas para enfrentar la frustración, pero sobre todo para reconocer el derecho a la igualdad de hombres y mujeres.

 

La masculinidad tóxica no existe, también hay una feminidad del mismo tipo, se ejerce de otra forma, es más discreta, tal vez se ejerce en mucho menor grado, pero ahí está, en realidad ambas toxicidades son producto de una misma necesidad y defecto humano: la necesidad de poder; esa toxicidad está detrás de las clases sociales, en nuestro modelo económico tiene sustento en la acumulación económica, ese es el mecanismo que ha encontrado para afianzarse y dominar a un grupo inimaginable de personas.

 

La violencia que vivimos hay que pensarla de distintas formas, no se puede hablar a secas como se pretende de masculinidades y feminidades, la violencia no se ejerce solo sobre la mujer, en el partido Gallos Blancos vs Atlas el hombre ejerció violencia contra el mismo hombre, es entonces tal vez un problema que hay que ver como parte de la condición humana, es momento de dejar de generalizar y llegar a conclusiones superficiales, para primero analizar cómo cada sexo la ejerce sobre los demás, estoy seguro nos llevaremos muchas sorpresas.

 

ADENDUM

 

  1. Sandra Cuevas, Alcaldesa suspendida en la Delegación Cuauhtémoc, no es una perseguida política de este gobierno, es una mujer que como lo dice el tema central de esta entrega, tiene una ambición desmesurada de poder sobre los demás, su hambre de dominio la hace ser déspota y tirana como muchos hombres y mujeres lo somos, esto es como ya dijimos, un defecto de la psique humana.

 

  1. Si queremos tener una gran vida el asunto es simple, reconozcamos y respetemos la igualdad de todo y todos; individualmente cuando sintamos que alguien no lo respeta hacia nosotros, alejarnos es suficiente, ganaremos más dándole el 100% de razón a esa persona; socialmente creo que vale la pena organizarnos para frenar los abusos, es la única forma de mantener un equilibrio entre las fuerzas, pues ese sueño de la revolución y los gobiernos utópicos, tarde o temprano termina por pervertir a estos gobiernos por exactamente las mismas razones: dominar a los demás.

 

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*Abogado Postulante y Director de la Escuela para la Formación Política y Sindical A.C.

 

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