Entre puños y agarres

“Siempre quise ser campeón mundial”: Fabrício Werdum

En su reciente visita a México, el multicampeón Fabrício Werdum invitó a agendapropia.mx a un recorrido a Jiquipilco, Estado de México. Lugar que tiene mucho significado y guarda cariño, es donde se hospedó dos meses y medio para hacer su campamento para la pelea por el campeonato Mundial de peso pesado de la UFC contra Marc Hunt. A ocho años del evento, vuelve a México a encontrarse con sus amigos que ahí dejo

Avi Mayerson

 

Fabrício Werdum nació en Porto Alegre, Brasil, el 30 de julio de 1977. Comenzó a entrenar jiu-jitsu después de una recomendación de su exnovia. Se formó con Marcio Corleta en la Academia de Porto Alegre, Behring Winner. Después del éxito competitivo en JJB (jiu-jitsu brasileño) y lucha libre, comenzó su carrera en las MMA (Artes Marciales Mixtas).


 

Llegó a España para reunirse con su madre, española de nacimiento, quien se había trasladado a la Ciudad de Madrid pocos años antes. A la edad de 17 años, poco después de su llegada a España, cuando no era más que un cinturón púrpura, empezó a enseñar Jiu-jitsu en Madrid y otras ciudades de España.

 


A pesar de entrenar sólo con cinturones blancos y azules, se convirtió en Campeón del Mundo en Jiu-jitsu brasileño, siendo ascendido al rango de cinturón negro por el maestro Sylvio Behring tres años más tarde.

 

Es peleador de artes marciales mixtas, ha ganado tres veces el campeonato del mundo en jiu-jitsu brasileño, dos veces campeón mundial de peso pesado de ADCC, campeón europeo de jiu-jitsu y excampeón de peso pesado de la UFC. Posee el cinturón negro en jiu-jitsu brasileño, Judo y Muay Thai. Werdum ha competido en el PRIDE Fighting Champions. Werdum fue el primer peleador en derrotar a Fedor Emelianenko, sin polémica, en MMA.

¿Quién es Fabrício Werdum?

 

—Soy una persona muy simple, me gusta la convivencia, hablo con todo el mundo, me motiva mucho cuando la gente se acerca a mi para tomarse una foto, soy un hombre de familia, me gusta estar en casa y hacer mi trabajo bien, bueno, lo mejor que pueda, soy peleador. Estoy encantado con esta profesión, he tenido muchos logros y una carrera exitosa. El conjunto de todo me hace ser yo, Fabrício Werdum. México es un lugar muy especial para mí.

¿Qué te representa regresar a Jiquipilco, Estado de México?

 

—   Para mi es un lugar muy especial, ahí hice mi preparación cuando fui la primera vez campeón mundial de la UFC. Vine a México invitado por la Policía Federal, tiempo antes de la pelea por el campeonato; justamente a mi lado se sentó Juan Manuel Márquez un gran campeón de boxeo mexicano, comenzamos  a charlar.

Lo conocía porque es una figura pública, pero no tanto porque no conozco de boxeo; me dijo que estaba muy contento de que viniera a pelear a México y me pregunto:

—¿cuánto tiempo piensas venir antes?

—Una semana

— Extrañado Juan Manuel me dijo: Mínimo de 2 a 3 meses antes.

— Le comente que no podía porque quería estar con mi familia, no me gustaba separarme de ellos.

Juan Manuel se me quedó viendo y pensando lo que me iba a decir; y me preguntó.

— ¿Werdum, tú quieres estar con tu familia o quieres ser campeón del mundo?

— Cuando me dijo eso, no lo podía creer y me dejó sin habla.

Entonces me regresé a Los Ángeles con esa frase que me taladraba la cabeza, “Creo que me había dado un mensaje de Dios y lo ocupo a él, para que me lo dijera”.

Hable con mi equipo para hacer cambios de planes y estar en México por lo menos dos y medio meses antes para afinar el entrenamiento.

Todos extrañados, se sorprendieron pero les argumente que debíamos adaptarnos a la altura de la Ciudad de México que son 2500 metros y tomamos la decisión de llegar antes.

—¿Por qué Jiquipilco?

— El día que hablé con Juan Manuel Márquez intercambiamos nuestros números de teléfono y me aconsejó venir para acá y entrenar con Ernesto que le decíamos “tío”.

Era un “chaparrito”(risas) casi un enano porque medía un poquito más de 1.50 metros.

La recomendación de Juan Manuel Márquez era que “tío” lo había entrenado a él en varias ocasiones por más de 20 años.

Juan Manuel es reconocido siempre por su excelente cardio con que enfrentaba sus peleas, nunca se cansaba.

“Tío” escogió Jiquipilco porque es un lugar que está a 4000 metros de altura, conocía a muchas personas y el lugar a la perfección, me presento a “Cóndor” que ahora es un amigo entrañable.

“Cóndor” nos ayudó para encontrar casa y podernos alojar, todos los del equipo.

Recuerdo una anécdota del primer día en donde casi nos morimos.

—Llegamos a la casa que habíamos alquilado, el dueño puso una máquina para generar electricidad y tuviéramos luz, echó andar un generador de gasolina pero estaba dentro de la casa, eso provocó muchos gases que inhalamos, “vomitamos y nos cagamos”, todo nos pasó, hasta terminar en un hospital antes de las 6am de la mañana.

Hay muchos recuerdos de los momentos que vivimos en ese campamento en Jiquipilco.

Tuvimos mucha convivencia con los pobladores que hasta nos recomendaron la dieta de los “tacos de Jaime” (risas).

Nos comentaban que “para ser campeón, debes comer los tacos de Jaime”

Cuéntanos sobre esa pelea contra Caín Velázquez

 

—Esa pelea era muy especial por el entorno que había. La UFC por primera vez venía a México, tenía una gran trascendencia y más porque Caín Velázquez era el representante de México, sus padres son mexicanos y él nació en Estados Unidos. Como era un momento especial, pelearemos por el campeonato mundial de la UFC de peso pesado.

Lo que nadie sabía es que yo había llegado a México dos meses antes y me encontraba entrenando oculto en Jiquipilco, nadie sabía de mi.

Era parte de la estrategía.

Cuando Caín Velázquez y la UFC supieron que yo estaba en México con tiempo de anticipación, reportaron que se encontraba lesionado de la rodilla y pusieron a otro peleador, Marc Hunt.

Esto era que debía tener un combate antes para poder pelear contra Caín. La pelea contra Hunt, la gané y me dieron un cinturón de campeón interino, que fue duramente criticado, hasta el grado que me dijeron que no era el verdadero campeón.

Todas esas críticas sirvieron para venir nuevamente tres meses antes a México a entrenar pero ahora en Campo Krasiba, un lugar cerca de la Marquesa. Era un lugar muy simple, lo que nos importaba era la altitud para podernos acostumbrar. Ahí preparamos la pelea contra Caín que debía decidir al verdadero campeón.

De hecho una frase mía se popularizó: “Sólo puede haber uno y ese uno soy yo”, frase que la ocuparon para hacer carteles para la promoción de la pelea. El día de la pelea, a pesar de tener todo en contra, demostre al mundo que era el mejor peleador de ese momento.

Perdí momentos especiales en mi casa por venir a entrenar, sacrifique a mi familia porque no vi los primeros pasos de una de mis hijas por venir antes México.

Se que era una pelea muy especial, me sacrifique y le pude ganar a Caín Velázquez con una “guillotina”.

Él ya no podía más mantenerse en pie durante la pelea, se encontraba muy cansado y desesperado, me tiró al suelo, sabía que eso haría porque ya lo habíamos entrenado mucho y me encontraba seguro de lo que pasaría y en el tercer asalto le gane y me convertí en campeón mundial.

¿Con qué Arte Marcial te representas o cuál es tu favorita?

— Me gusta el Muay Thai, Jiu jitsu, grappling, pero el que más me representa es el Jiu jitsu, así comencé.

 

¿Cómo has visto el crecimiento de las Artes Marciales Mixtas en México?

— Me gusta mucho hablar del crecimiento de la MMA en México porque yo he sido parte de los dos primeros eventos de la UFC aquí y los gane con dos cinturones de campeonato mundial, soy parte de la historia de ese crecimiento.

Este viernes 4 de Noviembre, narré peleas para Budo Sento Championship 11 y ví un gran nivel de peleadores, han hecho muy buen trabajo mis amigos Iván Macías y Mario Delgado con todo su Equipo, hay una buena logística, orden y todo bien estructurado. Veo con mucho gusto que en México se está acostumbrando más a la MMA siendo un país de guerreros en el boxeo.

 

¿Cuál es tu opinión de los Centros de entrenamiento en México?

— México es reconocido en el mundo por sus Centros de Entrenamiento, por la altura en donde están ubicados. En mi caso, la recomendación de “Tío” fue fundamental por ser un especialista en el entrenamiento cardiovascular en deportistas de alto rendimiento. Hay diferentes lugares para entrenar según su altitud, desde 2500 hasta 4000 metros sobre el nivel del mar. La gente viene para enfocarse bien, cuentan con la infraestructura en equipo y atención que te hacen pasar un excelente entrenamiento, las personas son muy amables.

 

¿Qué recuerdos tienes de México?

— Los mexicanos y los brasileños somos muy parecidos, guardo muy buenos recuerdos, siempre he sido muy bien tratado, son amables, son bromistas, te escuchan. Los mexicanos valoran mucho a las personas que vienen de fuera. El tiempo que estuve aquí entrenando, guardo muy buenos recuerdos.

 

¿Qué mensaje puedes dar a todos los practicantes de MMA o Jiu jitsu en México, como gran campeón?

— Hay que entrenar mucho, siempre para adelante y creer que si se puede, “hay que creer y hacer”, este es un trabajo a diario, día a día con disciplina y muchas ganas de triunfo. Enfocarse en que puede lograr todo lo que se propongan. Cada día hay que estar en la búsqueda de la excelencia para ser campeón. En mi caso “siempre quise ser campeón mundial”.

 

 

 

 

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