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Más allá de las cifras, las historias

De acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), a partir del 2018 los delitos sexuales se dispararon significativamente, para el 2021 se registraron más de 21 mil denuncias por violación

Ilse Saucedo

 

Cualquier momento del día o de la noche
es bueno para decir basta
y poner fin a una etapa de tu vida
que hubieras deseado no vivir.


Raimunda de Peñaflor

 

Lamentablemente, este delito no es el único de naturaleza sexual que fue al alza; si hacemos un comparativo de las cifras del SESNSP del 2018 contra las del 2021, la cantidad de carpetas de investigación por el delito de abuso sexual también se incrementó, llegando a 27,713.


 

Te pido que leas nuevamente estas cifras pero no como números de carpetas o denuncias, sino como personas afectadas, violentadas que después de un evento así, su vida cambió, ponles nombre, cara y parentesco: si sumamos las víctimas de violación y abuso sexual, casi 50 mil personas (80% mujeres y niñas) en el último año atravesaron por un evento traumático del que necesitan apoyo psicológico, médico y social para poder recuperarse.

 

Y para seguir en la misma línea, no sólo existen como delitos sexuales éstos que te menciono, ahora, suma a la ecuación el acoso y el hostigamiento sexual. Durante el 2021 (a pesar de que muchas de nosotras estudiamos y/o trabajamos desde casa) se registraron más de 9 mil denuncias de las cuales el 76% de éstas fueron de mujeres. Estos casos se presentaron tanto en el ámbito escolar como en el laboral.

 

En pocas palabras, en un año, se registraron alrededor de 60 mil víctimas de violencia sexual en cualquiera de estas modalidades. Sesenta mil historias para sanar, para exorcizar, para reparar y para hacer justicia.

 

Soy psicóloga y acompaño a quienes tienen que lidiar con las consecuencias psicosociales por haber sufrido algún tipo de estas violencias que van desde la falta de concentración, confusión, inseguridad, incapacidad para tomar decisiones, desorientación, vergüenza, aislamientos, culpa, enfermedades psicosomáticas, trastornos de alimentación y de sueño, ansiedad, depresión, deserción laboral, problemas económicos, entre otros.

 

Ahora te pido que abras un poco más el panorama y pienses que estos números están vinculados sólo a los casos denunciados, pero contempla cuántas historias no llegan a un Ministerio Público. Entonces, ¿de cuántas personas estamos hablando? ¿Cuántas enfermedades, tristezas, vergüenzas, culpas y miedos se esconden detrás de un “échale ganas”, “no es para tanto, eso nos pasa a todas” o un lapidario “¿qué hiciste para que te pasara esto?”

 

¡Uy! Y si vas a denunciar, espérate horas para que te tomen la declaración, a que te cuestionen sobre tu vestimenta, tu relación con quien te agredió, la hora a la que estabas fuera de casa, tu calidad moral, tus valores, el compromiso de tus padres, tus amistades, todo, TODO, recae en tu responsabilidad, así no dan ganas de denunciar pues desde antes de iniciar la investigación, la culpable ya eres tú.

 

En un país que normaliza estas conductas, que las maquilla de cultura y costumbres, ¿cómo podemos atrevernos a cuestionar a las víctimas y supervivientes de violencia sexual sobre su decisión a denunciar?

 

 

Colaboración especial para SDPnoticias de agendapropia.mx, portal especializado en asuntos sindicales

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