Agenda Propia

Luis Miguel Victoria, por estrategia suicida: radicalizarse para enfrentar a Zenteno 

El nuevo director general del ISSSTE no comparte la política del presidente del sindicato del instituto que se apresta a demandar lo que en ocho años y medio de gestión no hizo, para lo cual pretende que la candidata a sustituirlo, adopte un discurso extremadamente crítico. El riesgo es que le respondan con auditorías y denuncias penales

Por el Pordiosero

Luis Miguel Victoria Ranfla tuvo oportunidad de salir en puente de plata de la presidencia del SNTISSSTE; pero le ganó la ambición y la soberbia. El retorno de Pedro Zenteno Santaella al ISSSTE, ahora como director general, con el que mantiene un distanciamiento irreconciliable, colocó la elección de los nuevos dirigentes sindicales frente a la posibilidad de auditorías y denuncias penales.


En lo que parece un desesperado intento por conservar el poder sindical, el grupo de Victoria Ranfla analiza un escenario que en sus ocho años y medio de gestión no enarboló: un discurso que denuncie el incumplimiento en la entrega de vestuario y equipo a los trabajadores y demande la revisión de las condiciones laborales y la restitución de prestaciones económicas desaparecidas en los últimos tres años. La radicalización.

Pretenden aprovechar que durante la gestión de Zenteno Santaella al frente de la Dirección Normativa de Administración y Finanzas, chocó en diversas ocasiones con la doctora Norma Liliana Rodríguez Argüelles, a quien parecen disponerse a postular como candidata oficial a la dirigencia sindical, para que exija esas demandas.

El proyecto suena muy bien, pero…


Victoria Ranfla se ufanaba de la excepcional relación que tenía con Sebastián Lerdo de Tejada (qepd), José Reyes Baeza y Florentino Castro Ventura cuando fueron directores generales, a quienes acostumbraba acompañar en giras de trabajo. ¿Por qué no aprovechó esa cercanía para mejorar prestaciones económicas para los trabajadores mediante la revisión de las condiciones laborales?

En lugar de hacerlo, optó por privilegiar intereses ajenos a los trabajadores. En la compra que en 2017 hizo Reyes Baeza de uniformes y ropa de trabajo, las beneficiadas fueron empresas de Luis Francisco Molleda Cámara y Sergio “El pollo” Moreno: TechTex, S.A. de C.V., Siquer Internacional, S.A. de C.V., Grupo Romay, S.A. de C.V., Universo M&C, S.A. de C.V. y SUMMIT AM, S. de R.L. de C.V., a las que en conjunto les entregaron 412 millones 303 mil 204.12 pesos.

Las prendas que esas firmas entregaron no cumplían ni con la calidad ni con las especificaciones técnicas a que se comprometieron, pese a lo cual el sindicato guardó silencio cómplice. Victoria Ranfla acompañó a Castro Ventura, entonces director general, a dar el banderazo de salida a los camiones que llevaban los uniformes a principios de 2018. Los trabajadores no eran importantes entonces.

Famosa es la fotografía utilizada en un espectacular en abril de 2017, en la que “El pollo” Moreno abraza al presidente del SNTISSSTE, mientras muestra billetes de 500 pesos. La gráfica fue tomada después de un partido entre América y “las Chivas” del Guadalajara y subida por Raúl Arellano Sánchez a sus redes sociales, con lo que exhibió los intereses con ese grupo de proveedores.

Desde que el panista Miguel Ángel Yunes centralizó la compra de uniformes y ropa de trabajo desde la Dirección General del ISSSTE, el consorcio empresarial encabezado por Molleda Cámara se convirtió en el proveedor favorito. Un cálculo conservador estima que en los últimos diez años al instituto le vendieron unos 4 mil millones de pesos con una estrategia de simulación de competencia.

En tres de las licitaciones públicas nacionales realizadas en las últimas semanas por la Dirección Normativa de Administración y Finanzas todavía a cargo del general Jens Pedro Lohman, empresas con nexos con el grupo de Molleda Cámara fueron las ganadoras. ¿Hubo acuerdo previo con la Subdirección de Personal?

Un error en el cálculo al exigir, con un discurso radical, el cumplimiento irrestricto de los derechos laborales, como el que pretenderían encabece la eventual candidata Rodríguez Argüelles, puede generar condiciones para una investigación de ese y otros casos con tufo de corrupción. La gestión sindical de Victoria Ranfla, en respuesta, pudiera ser sometida a una revisión exhaustiva.

En ese tenor, pudieran incluso generar condiciones para que el ISSSTE diera por concluido el convenio a través del cual el instituto entrega 42 mil pesos de auxilio a los trabajadores que optan por jubilarse al cumplir con el tiempo de servicios -las mujeres con 28 años y los hombres con 30-.

Es una realidad inocultable que desde 2009, la familia García Culebro maneja de manera corrupta el multimillonario fondo de la comisión auxilio de ese sindicato, con un enriquecimiento excesivo. Sólo en los últimos cuatro años y medio, pese a las aportaciones quincenales de 81.48 pesos que hace cada uno de casi 80 mil trabajadores y los intereses que generan las inversiones de los casi mil millones de pesos, el fondo ha disminuido.

En la reforma al estatuto de 2017, se otorgaron facultades a Victoria Ranfla para designar a su libre albedrío al presidente, tesorero y al vocal, con sus respectivos suplentes, de la comisión de auxilio -artículo 75 fracción IX-. Pese a la evidente corrupción en el manejo de los intereses financiero generados por el multimillonario fondo, optó por mantener a Erick Arturo García Salamanca Varela, Francisco José García Culebro -papá de aquel- y a Edmundo Ulises Cortés Sagredo. Es su cómplice.

No vaciló en incorporar a Cortés Sagredo al selecto grupo de redactores del proyecto de reforma al estatuto que se someterá a a análisis, discusión y aprobación del congreso extraordinario que se realizará los días 22, 23 y 24 de febrero. Privilegió la complicidad con la familia García Culebro y dio la espalda a la creciente demanda de auditar el fondo de la comisión de auxilio.

La sola posibilidad de contemplar la radicalización en el discurso electoral de la posible candidatura a la presidencia del SNTISSSTE, muestra el grado de desesperación de Victoria Ranfla y su grupo. Están conscientes que con Zenteno no tendrán concesiones.

La radicalización no es la mejor opción: tienen demasiadas debilidades para entrar a una guerra. Tan grave como la falta de resultados, es que carecen del apoyo de los trabajadores, de los que se olvidaron desde hace años.

La mejor opción parece ser la construcción de una planilla de unidad hacia la elección de nuevos dirigentes sindicales, a cambio que no se aferren a conservar la presidencia y las posiciones estratégicas. Victoria Ranfla se equivocó al mantenerse en la dirigencia, seguro del apoyo que tenía de José Antonio Ramírez Pineda. Al final puede pagar muy caro, por el definitivo distanciamiento con Zenteno, quien en su plan de trabajo, al incluir cero corrupción mostró que no le temblará la mano para ir contra quien la deba. Cuidado.

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