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Pese a que renunció a su militancia en el SNTISSSTE, pretenden expulsar a Hilario Ramírez

El SINAPTISSSTE, el sindicato que organiza el ex viceprsidente, tramitó registro ante el tribunal de conciliación; lo acompañan Perales, Olinka, Ceballos, Sebreros, Miriam Ruiz y Rocío Larumbe

Por El Pordiosero 

El ánimo de venganza en contra de sus opositores electorales que se ha desatado en la gestión de Norma Liliana Rodríguez Argüelles en el SNTISSSTE, lo que ha llevado a perseguir a trabajadores que ya se desafiliaron, mientras solapan la corrupción de algunos de sus aliados, olvidándose de demandas importantes de los trabajadores, como la revisión de las condiciones laborales con más de diez años sin actualizar.

Pese a que el ex candidato a la presidencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE, Hilario Ramírez Chávez renunció, mediante escrito desde el 15 de agosto, a su militancia, el presidente de la comisión nacional de honor y justicia -proveniente de la sección IV “Clínicas de especialidades” de la que también surgieron Luis Miguel Victoria Ranfla, Rodríguez Argüelles y Gabriela Eugenia Barragán Galindo, entre muchos otros-, José Antonio Sandoval Cruz pretende que comparezca en el juicio que se le inició por no haber asistido al pasado congreso.


La renuncia a la militancia del ex vicepresidente del SNTISSSTE, fue recibida el 19 de agosto. “Es mi libre voluntad de renunciar como afiliado y miembro” de ese sindicato, le señala a Norma Liliana, con copia a Plácido Humberto Morales Vázquez, presidente del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje (TFCyA).

Concluido el proceso electoral, Ramírez Chávez se incorporó de inmediato a su plaza de base, radicada en la Delegación Regional Norte de la Ciudad de México, para dedicarse a la organización del Sindicato Nacional Progresista de Trabajadores del ISSSTE (SINAPTISSSTE), cuya petición de registro ante el TFCyA fue tramitada el pasado martes 23 de agosto.

El comité ejecutivo nacional del SINAPTISSSTE quedó integrado con solo cinco secretarías: general con Ramírez Chávez como titular y Alfonso Perales de León, suplente; trabajo y conflictos, Rocío Larumbre; organización, Gregoria Campuzano; finanzas, Olinka Támara Mendoza y Miriam Ruiz suplente; y comunicación, José González Cedillo.


En la presidencia del comité nacional de vigilancia, se eligió a Antonio Ceballos -ex candidato a la secretaría general de la sección V “Centro Médico Nacional 20 de Noviembre”-; en comisión nacional de honor y justicia, José Manuel Sebreros; y el comité nacional electoral, Teresa López.

El citatorio que la comisión de honor y justicia del SNTISSSTE pretende hacerle a Ramírez Chávez carece de materia. Sin embargo exhibe el primitivismo de la gestión de Norma Liliana, con más interés en aplastar a la oposición por haber ejercido su derecho a retarlos en la elección de la dirigencia.

En lugar de buscar la conciliación -a Ramírez Chávez le reconocieron 24 mil 400 votos-, emprendieron una purga: también pretenden expulsar a Alicia Aranda, José Luis Medel -por supuestamente no haber entregado la oficina-y a José Luis Amézquita.

En el caso de Ramírez Chávez, la presidenta del consejo nacional de vigilancia -comadre de Victoria Ranfla-, Gabriela Eugenia Barragán Galindo, le inició proceso de expulsión por supuestamente no haber asistido al congreso de toma de posesión de Norma Liliana.

El ex candidato a la presidencia del SNTISSSTE estuvo en Oaxtepec, la sede del congreso. Encabezó incluso un mitin en contra del fraude electoral del que existen videos. No fue su responsabilidad que de manera ilegal el inicio de los trabajos fuese pospuesto un día.

La posposición de los trabajos vició de nulidad los acuerdos del congreso, debido a que el comité nacional electoral -presidido entonces por el corrupto servil Alberto Noé Berumen– carecía de facultades para una decisión de esa naturaleza. El único que podía autorizarlo era el pleno del comité ejecutivo nacional.

Tanto a la marioneta Norma Liliana como al cacique Victoria Ranfla, el estatuto sindical les vale un pepino cuando por sus intereses tienen necesidad de violarlo. ¿Fue legalmente válido que a la presidenta le hubiera tomado protesta Noé Berumen antes de ser inaugurado el congreso?

Tan grave como el hecho que el estatuto en su artículo 42 prohíbe la reelección, pese a lo cual Norma Liliana repitió como delegada al congreso de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE). En ese caso el TFCyA de Plácido Humberto Morales incumplió con su obligación de revisar y en una decisión política le concedió el reconocimiento gubernamental.

Tan les importa un pepino el estatuto, que el artículo 189 señala de manera tajante: “Los miembros del Comité Nacional de Vigilancia durante el periodo que estén en funciones no podrán ocupar ningún otro cargo sindical”. ¿Cuál fue el argumento para que la comadre Barragán Galindo presidiera el comité nacional electoral? Ser parte del staff de favoritas del cacique Victoria Ranfla para tener cercada a Norma Liliana.

No tienen vergüenza, llaman a conducirse en términos del estatuto, pero son los primeros en pisotearlo cuando conviene a sus intereses. ¿Por qué a la ex secretaria general de la sección en Sinaloa, María Elena Rubio, le cancelaron la licencia sindical, pese a ser presidenta de comisión en la dirigencia de Norma Liliana?¿Por no haber aceptado el cochinero que el comité nacional electoral hizo del estatuto para imponer a María Graciela Robledo Soto?

Los ánimos de venganza en contra de quienes los retaron en la elección por la dirigencia los carcome. En el congreso extraordinario de febrero de este año, ni el corrupto cacique Francisco García Culebro ni sus viciosos hijos Francisco Enrique y Erick Arturo -si existen dudas los retamos a un antidoping- asistieron a los trabajos, frustrados porque una emergente planilla encabezada por José Manuel Sebreros y Miriam Ruiz, les ganaron la elección de delegados.

¿Por qué en ese caso el comité nacional de vigilancia, tan escrupuloso en la observancia del estatuto, no se les ha iniciado un procedimiento sancionador?¿Porque son cómplices de Victoria Ranfla en el multimillonario saqueo de dinero de los trabajadores de la comisión nacional de auxilios?

A los García Culebro, la gestión de Norma Liliana no los toca ni con el pétalo de una auditoría, lo que confirma que le financiaron la campaña por la dirigencia sindical, pese a sospechas fundadas que en los últimos cinco años desaparecieron casi 300 millones de pesos. Se parece tanto a ellos.

A los opositores hay que exterminarlos, parece la consigna, en lugar de abanderar las demandas más sentidas de los trabajadores, como la revisión de las condiciones generales de trabajo del ISSSTE, las que desde 2012 no se actualizan. A José Luis Rodríguez Camacho -el último en revisarlas-, ex presidente del SNTISSSTE, fue presionado para que optara por la jubilación, pasándose por alto que debe formar parte del consejo consultivo.

A Rodríguez Camacho no le perdonaron que su esposa, Carolina López, formara parte de la planilla que postuló a Ramírez Chávez. ¿No es un delito que Ana Sofía Aguilar Figueroa, quien vive desde hace años en Francia continúe comisionada sindicalmente?¿La protegen porque es del grupo de los García Culebro?

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