Opinión

Agenda sindical

El estado y la revolución

Carlos Carral Hernández

 

Gustavo Petro por fin tomó protesta como presidente de Colombia. Al igual que muchos aspirantes presidenciales en América Latina, se le ha acusó en la campaña presidencial de ser socialista, de querer llevar su país a un estado similar al que se vive en Venezuela y muy pronto en Argentina, de ser un error y peligro para Colombia, se ser exguerillero, etc, etc, acusaciones que tienen algo de cierto, pues pensar desde el contexto de las instituciones está muy alejado del pensamiento fuera de esa caja de control social, algo conoció Petro durante parte de su vida.


 

El título de esta colaboración en efecto hace referencia al texto que escribió Lenin hace casi un siglo, en el libro hay una explicación de lo qué es el Estado burgués, como funciona desde la perspectiva de la teoría de las clases sociales y la justificación de un movimiento revolucionario ante la imposibilidad del cambio de sistema, esto por la resistencia de un modelo económico a cualquier cambio, que se reproduce por todos los medios, el económico, el jurídico, el político, el social, cultura y desde luego ideológico.

 


Incursionar en temas de clases sociales no permite que se vean las cosas igual, en ese caso se cumple con una máxima que Carlos Marx consideraba necesaria: hacernos conscientes a de la ignominia social y económica del modelo, lograrlo daría como resultado que cualquiera se sienta obligado por sí mismo a buscar el cambio en su realidad de injusticia, sobre todo si se es parte del proletariado, un contexto que lleva a la inevitable conclusión de la idea de la revolución, con la que Petro y muchos otros decidieron en su momento incursionar en los movimientos sociales y otros incluso entrar en movimientos guerrilleros.

 

¿Podemos hacernos conscientes de la ignominia y seguir adelante dentro de ella como si nada?, creo que es muy complicado, realmente implica traicionarnos a nosotros mismos, es fácil traicionar a los demás, pero traicionarnos es casi imposible, tarde o temprano o acabamos locos o nos podemos suicidar, definitivamente la respuesta es no.

 

Resulta muy interesante ver cuál será el camino que Gustavo Petro seguirá, cuál es la forma de gobierno que implementará, incluso al día de hoy, el capitalismo que se vive a nivel mundial, es muy distinto al capitalismo que vivió Petro en su etapa de guerrillero, aunque al final del día un modelo esencialmente similar, con la diferencia que hoy la globalización hace aun más complejos las transformaciones, por un lado las amenazas del capital global que tiene arrodillados a los gobiernos, por el otro, la firma de tratados internacionales impiden ir más allá de las obligaciones internacionales contraídas.

 

De hecho lo que hemos comentado, es el argumento por el que López Obrador jamás podrá ser considerado socialista, es un político que se inició en el PRI, que incursionó en el PRD, ambos partidos con una dudosa pertenencia a la izquierda partidaria y ahora Morena, un partido que cada día parece más un reedición del PRI, por lo que pensar que pudiera hacer planteamientos socialistas o hasta comunistas es descabellado como lo afirma la derecha de este país, que todo lo que no le parece lo reduce a eso.

 

Quienes sí han hecho en algún momento de su vida a la conciencia sobre la ignominia parte de sus decisiones y que hoy gobiernan o han tenido la oportunidad de gobernar, tiene frente a sí mismos ese reto, por una parte no hay condiciones subjetivas para hablar de revolución (objetivas sí las hay) y aunque ante esa limitación han optado por la participación institucional, ese modelo exige en primera instancia el respeto al derecho fundamental a la propiedad, sobre todo la privada y de ninguna manera permitirá que ese diseño cambie ni un ápice, una verdad contra la que los revolucionarios se han prometido luchar.

 

La ignominia aun existe, está encarnada en la injusta distribución de la riqueza, la que ha prevalecido en casi todo el orbe desde hace ya más de 400 años, con matices, pero que ha sido fundamentalmente lo mismo, así es que habrá que ver en 4 años, el estilo de gobierno del recién desempacado presidente de Colombia, que inicia su gobierno entre la espada y la pared, la espada el neoliberalismo rapaz, la pared, su conciencia de que la desigualdad, la explotación y la indignidad aun están allí.

 

ADENDA

 

  1. Al inicio de los cursos en la ESCUELA PARA LA FORMACIÓN POLÍTICA Y SINDICAL A.C., siempre digo que nos dedicamos a 2 actividades fundamentales: la formación y la capacitación con un enfoque ideológico más o menos definido, la otra, la aplicación del derecho en los fenómenos humanos, 2 tareas que el 99% de los sindicatos desdeñan; para ellos el sueño de la capacitación es que una escuela pro-patronal como el ITAM les de un curso de Imagen pública por ejemplo y para que demandar legalmente hablando, con salir a las calles a gritar es suficiente. Vaya error. Y si lo comento es porque encontré en la página de un sindicato que sigo, la intervención de su Secretario General en la Asamblea de la Unión Nacional de Trabajadores, en donde habla de la capacitación y la apertura de espacios a las mujeres, en ambos casos de lengua me como un taco o hasta dos.

 

  1. Dice Ricardo Monreal que Morena no se debe alejar de su esencia, demasiado tarde, eso ocurrió desde que le entregaron formalmente su registro como partido político, a partir de ese momento el término “movimiento” solo es parte de su denominación.

 

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Abogado Postulante y Director de la Escuela para la Formación Política y Sindical A.C.

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