Opinión

El problema del agua en México ¿seguiremos desobedeciendo a nuestro futuro?

Michel Godet, propone y explica tres formas específicas que tenemos para posicionarnos frente al futuro

Como el avestruz que cierra los ojos ante la catástrofe, el bombero que cuando el fuego llega es cuando lo enfrenta o finalmente, como el vendedor de seguros, con actitud proactiva de tomar algunas previsiones ante lo que viene.

Si realizáramos una analogía sobre lo que recientemente sucede en Nuevo León con el problema del agua y lo que puede representar una potencial preocupación para el resto del país; se pensaría, sin temor a equivocarme, que nuestras autoridades están  enfrentado éste problema como el avestruz que cierra los ojos o como el bombero con su actitud reactiva.


El problema de la crisis hídrica en México ya no es algo que nos sorprenda, de acuerdo con información reciente de la CONAGUA, por lo menos la mitad de nuestro país tiene zonas con sequía severa, y la mayoría esta pasando por un clima anormalmente seco.

Podemos pensar que las causas de esta situación se deben a cuestiones exógenas que tal parece han escapado de nuestro control, como el cambio climático, el sobre calentamiento en varios lugares del mundo y los efectos que tiene en los ciclos de las lluvias.

Así como la distribución inequitativa del líquido, irregularidades en la asignación de concesiones para su uso y explotación, la mala calidad de la infraestructura hidraúlica urbana o el mal uso y desperdicio por parte de los ciudadanos.


Sin embargo, y curiosamente también se ha advertido por la mayoría de los especialistas, el problema de la escasez del agua también es un problema endógeno causado por la mala planeación y gestión gubernamental.

Por lo que resulta preocupante que nuestras autoridades sigan demostrando su incapacidad para dar respuestas a problemas que, a estas alturas ya se encuentran sobrediagnósticados y se han convertido en temas comunes entre una administración gubernamental y otra.

Prueba de lo anterior, resulta la difusión del video corto (tik tok), en donde el ex gobernador de Nuevo León, Alfonso Martínez Domínguez (1979-1985), afirmaba que con la construcción de la presa Cerro Prieto, la batalla del agua estaba ganada hasta por lo menos el año 2010; siempre y cuando se tuviera una administración razonable de ésta presa en particular y del crecimiento poblacional, ya que de lo contrario, en sus palabras:“los costos serán terriblemente altos”.

Pensemos en cuántos gobernadores ha tenido Nuevo León despues de Alfonso Martínez Domínguez, y hasta el actual Samuel García Sepúlveda, ralizando un recuento simple han pasado nueve figuras en el ejecutivo estatal. Me pregunto si estas nueve figuras, ¿no se plantearon el tema de la presión hídrica como prioritario para anticipar el potencial caos que advirtió su predecesor?

Además, podemos observar que las declaraciones de las autoridades en este contexto, son la evidencia de una visión corto placista que se observa en las respuestas que dio el actual gobernador Samuel García:“como si a mi me tocará el abasto de agua”. Frases que denotan la respuesta de un gobierno limitado por su escasa capacidad de prever los problemas y posicionarse ante el futuro; ¿esto debería preocuparnos a los ciudadanos?

Si consideramos la urgente necesidad de que los gobiernos adopten y ejerzan acciones que les ayuden a enfrentar la incertidumbre de las sociedades actuales caracterizadas por la complejidad y el caos, la respuesta es sí.

Recordemos que de acuerdo a estimaciones de la CONAPO, entre 2012 y 2030 la población del país se incrementará aproximadamente en 20.4 millones de personas, además de que, aproximadamente el 75% de esta población estará en ubicada en localidades urbanas, como es el caso de la ciudad de Nuevo León y la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. ¿Sabemos qué estan haciendo las autoridades al respecto?

Mientras nuestras autoridades continuen viendo el futuro como parte de un imaginario que se encontrará por suceder en días todavía lejanos a nuestro presente, como situaciones que quedan fuera de los intereses que se tejen y desarrollan sexenalmente; los ciudadanos seremos quienes pagaremos las consecuencias con todo lo que ello implique.

Lo que sucede actualmente en Nuevo León, resulta un precedente importante que nos debe mantener alertas, ya que reflejará la capacidad real que poseen nuestras autoridades para enfrentarse y prevenir situaciones que ponen en riesgo a nuestra sociedad del mañana, aunque recordemos lo que dice Jim Dator,“el futuro es el presente, pero un poco más tarde”.

DOXA

 

 

 

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