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Joel Ayala perdió en el SUTGCDMX por confiar en embaucadores 

Para Joel Ayala Almeida, la pérdida del control en el proceso electoral del sindicato de trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México, es una derrota que puede marcar su futuro político inmediato

Por el Pordiosero

La propuesta para que el congreso extraordinario se lleve a cabo en las instalaciones del SUTGCDMX surgió del grupo de secretarios generales seccionarles que encabeza Juan Ayala Almeida, le representa al dirigente de la FSTSE una traición que no previó.


El presidente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado cometió, durante los últimos 17 meses, cometió un error elemental de estrategia al creer que Hugo Alonso Ortiz, secretario general de la sección 1 “Limpia y transportes” y los dirigentes de otras 9 más, los había acabado el desgaste del conflicto jurídico al no concretar las elecciones de enero de 2020.

El lunes 13 de junio, seguramente tenía la certeza que ese grupo se sumaría a su propuesta de ir unidos al consejo general extraordinario de delegados, lo que le garantizaría que el congreso se efectuara en instalaciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), permitiéndole mantener el control de la reforma estatutaria y por tanto del proceso electoral.

La negativa de Alonso Ortiz de firmar un documento por la unidad, lo volvió a la realidad. No podía esperar más que un no, después que a ese grupo lo agredió en lugar de tender puentes de reconciliación.


Confió en dirigentes que con gran facilidad se olvidan de su palabra empeñada. Mostró que desconoce a los dirigentes seccionales en la Ciudad de México. Lo engañaron como a un niño. Además se rodeó de personajes sin influencia entre los trabajadores.

Ni siquiera tuvo capacidad para prever que sus supuestos aliados serían los que propondrían que el congreso se realice este miércoles 23 de junio en las instalaciones sindicales de Antonio Caso y no en el salón “Federalismo” como él pretendía. El secretario general de la sección 22, Jorge Castro Carpio -del grupo de “los juanes”-, fue quien planteó modificar la orden del día del consejo general extraordinario de delegados.

Otro error elemental de Ayala Almeida, fue que no tomó en cuenta al gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum en su decisión de iniciar el proceso que terminará con la elección de dirigentes del SUTGCDMX. ¿No se enteró del trabajo político que desde el Zócalo hizo el subsecretario Efraín Morales para evitar que él tuviera el control del congreso extraordinario?

El dirigente de la FSTSE parece haber leído mal los resultados en la capital del país de las elecciones federales del pasado 6 de junio. Por su soberbia estuvo cerca de generar movilizaciones de inconformidad por su pretensión de imponer un presidente en ese sindicato en el momento más inoportuno para el gobierno de la doctora Sheinbaum, agobiada por la tragedia en la linea 12 del metro.

Ayala Almeida no entendió que la solución al conflicto en el Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX) requería forzosamente de la participación de la sección de limpia, no sólo por ser la más numerosa, sino por ser la más participativa, en la que Alonso Ortiz ha realizado un trabajo que no debió desdeñar.

Tuvo casi año y medio para tender puentes de acercamiento con Alonso Ortiz y su grupo. En lugar de hacerlo, confió en personajes que en el pasado ya lo habían traicionado y que sólo buscaban utilizarlo para satisfacer sus ambiciones personales. Pecó de ingenuo y puso en serio peligro su liderazgo en la central sindical más numerosa de la burocracia.

El presidente de la FSTSE se dejó engañar y perdió. No tiene condiciones para imponer a quien presidirá el congreso extraordinario del SUTGCDMX, en el que se reformará el estatuto y se sentarán las bases para la elección de dirigentes. A lo único que puede aspirar es a declarar la instalación de los trabajos.

El gobierno de la doctora Sheinbaum tiene clara la importancia estratégica que ese sindicato jugará en las elecciones presidenciales de 2024. ¿Cuántas alcaldías y diputaciones locales y federales más hubiesen perdido de no haber tenido el apoyo político de grupos de trabajadores de base mientras FSTSE se mantuvo desmovilizada?

En noviembre el sindicato de salud debe elegir también a sus dirigentes. Seguramente Ayala Almeida pretenderá la reelección de su sobrino Marco Antonio García Ayala. Para lograrlo, requiere del apoyo de las 10 secciones de la capital del país, del Estado de México y Jalisco, fundamentalmente.

Antes, seguramente, atestiguará la elección de dirigentes en el sindicato del ISSSTE, si es que Luis Miguel Victoria no insiste en convocar hasta que todo el país se encuentre en semáforo epidemiológico verde con tal de extender lo más que pueda su gestión, frente a una creciente irritación por sus nulos resultados y el corrupto manejo de los dineros de los trabajadores en una comisión de auxilios encabezada por Francisco García Culebro, que puede quitarle el control del proceso.

La derrota sufrida en el SUTGCDMX, el segundo sindicato en membresía se la FSTSE, no sólo es dolorosa: pudiera ser el principio del fin para Ayala Almeida.

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