Datos duros

Aumentan Empleos de Mala Calidad

Aunque el nivel de los empleos y los ingresos laborales continúa su recuperación, la persistencia de la informalidad, la subocupación y la pobreza laboral denotan una insuficiencia para cubrir las necesidades básicas y proveer empleo de calidad a los trabajadores y trabajadoras del país

El Instituto Mexicano para la Competitividad  consideró que una recuperación impulsada por la informalidad no hace más que disminuir nuestra competitividad y otorgar menos herramientas a la población ocupada para tener movilidad social y crecimiento.

De acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y empleo al cierre del tercer trimestre de 2021 publicados por el INEGI, la población ocupada sumó 593 mil 482 nuevos trabajadores entre el 2º y el 3er trimestre de 2021, y ya muestra un nivel superior al observado antes de la pandemia,


Sin embargo, la recuperación no ha compensado el incremento en trabajos que se habría visto de haber continuado la tendencia observada en la población ocupada en los 10 años previos a la pandemia la población ocupada es menor en al menos 548 mil puestos a lo que la tendencia habría arrojado.

Aunque la recuperación del empleo avanza a nivel nacional, existen disparidades por sexo y por región. Mientras que la población ocupada masculina ha crecido 2.2%, la femenina ha aumentado sólo 0.2%.

La informalidad de la recuperación


Además de las disparidades en la recuperación, el empleo generado no ha sido de la mejor calidad. De los empleos creados entre el segundo trimestre y el tercer trimestre del 2021, 78% ha sido informal.

Mientras que el nivel de empleo informal actualmente es 2.1% mayor al que había antes de la crisis, el del empleo formal es mayor en apenas 0.4%.

El nivel de informalidad laboral es similar para hombres y mujeres: en el tercer trimestre del año, 56.2% de las mujeres ocupadas tuvieron un empleo informal, mientras que la proporción para los hombres fue de 56.3%.

La pobreza laboral

Tanto el elemento de la informalidad como de los ingresos tiene un efecto sobre la pobreza laboral en la que vive parte de la población del país. En el tercer trimestre del año, la proporción de la población en pobreza laboral -cuyos ingresos laborales del hogar fueron insuficientes para adquirir el valor de la canasta alimentaria para todos los miembros- alcanzó un nivel de 40.7% y registró el primer incremento en un año.

La calidad de los trabajos

Existe una disparidad en la competitividad y la calidad del empleo en hombres y mujeres. Mientras que, en el tercer trimestre de este año las mujeres que percibieron un ingreso por su trabajo tuvieron ingresos laborales promedio de 5 mil 980 pesos al mes, los hombres recibieron 7 mil 588 pesos mensuales.

Así, aunque ambos sexos tienen tasas de informalidad laboral similares (de 56.3% en hombres y 56.2% en mujeres), la calidad del empleo de las mujeres es más baja.

La insuficiencia del empleo y la brecha laboral

Además del incremento en el empleo informal, el incremento en la tasa de subocupación denota una generación de empleo vulnerable y con horas (e ingresos) insuficientes para parte de la población.

Mientras que antes de la llegada de la pandemia el 8.4% de la población ocupada laboraba en un empleo con menos horas de las que está dispuesto y requiere dedicar al trabajo, la tasa actual de subocupación es de 12.9%; al inicio de la crisis, esta tasa llegó a alcanzar un nivel de 25%.

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