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El liderazgo de Joel Ayala, a prueba en los próximos meses

Una vez que las medidas sanitarias contra la pandemia de la Covid-19 lo permitan con el inició este lunes del semáforo verde en la Ciudad de México

Por el Pordiosero 

Los sindicatos cuyas dirigencias terminaron su gestión pero que se mantuvieron para evitar concentraciones que aceleraran el contagio del virus, deberán convocar a elecciones mediante voto secreto, libre, personal y directo de los trabajadores.


El liderazgo que desde hace 23 años mantiene Joel Ayala Almeida en la central burocrática la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), se pondrá a prueba, al entrar en proceso de elección democrática de sus dirigentes sus tres sindicatos más numerosos.

Acostumbrado a que mediante acuerdos cupulares se resolvía la elección de dirigentes, la única ocasión en que Ayala Almeida se enfrentó al rigor de las urnas como integrante de una planilla en una sección del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), a principios de la década de los setenta, perdió.

Su integración a la dirigencia en ese sindicato, fue de la mano del influyentismo, el cual le permitió, en 1976, lograr el apoyo del entonces influyente secretario general de la sección Jalisco, Leopoldo Morales Nava, quien lo impulsó a la secretaria general. Desde entonces se convirtió en el factor de decisión.


En abril del año pasado concluyó la gestión de su sobrino Marco Antonio García Ayala en la presidencia del SNTSA -del que él es presidente del Comité de Inversiones-. Los estatutos al establecer que la dirigencia puede reformar el estatuto, le permitió ampliarse hasta noviembre próximo con aval del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje (TFCyA).

Ese sindicato con más de 300 mil afiliados, es el número uno en membresía de la FSTSE -el más grande es el magisterial, con un millón 200 mil pero forma parte de otra federación, la FEDESSP-. El mayor poder lo detentan cacicazgos regionales como los de Domingo Ortuño en el Estado de México, y Sonia Ocampo Chapa en Hidalgo.

El sobrino García Ayala, con veinte años en la dirigencia, buscará seguramente la reelección, la cual solo tendría posibilidades de lograr con el decidido apoyo de Ayala Almeida, al tratarse de un dirigente sin personalidad, sin discurso y sin aceptación entre los trabajadores. Según sto, Ortuño valoraría disputarle la presidencia sindical.

El Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX) celebró las primeras elecciones a través del voto personal, libre, secreto y directo en enero de 2020, las que ganó de forma contundente Hugo Alonso Ortiz, secretario general de la sección 1 “Limpia y transportes” -la más numerosa-, a quien se le regateó el reconocimiento por fallas en la convocatoria y por haber apoyado abiertamente en 2018 la candidatura de Alejandra Barrales, postulada por PAN-PRD-Movimiento Ciudadano. Es decir, una intromisión política.

Es el segundo sindicato en membresía de la FSTSE. Una serie de amparos y denuncias por desacato judicial lo mantienen en el limbo jurídico, por lo que sólo podrá convocarse a elecciones hasta que sean resueltos.

Y debido a que en la mayoría de las 40 secciones que lo integran sus dirigencias concluyeron sus gestiones -tales son los casos de las más numerosas, como la 1, 2 y 6 y la 12 se encuentra en directorio sindical-, primero deberán llevar a cabo sus elecciones.

La solución en el SUTGCDMX no se entiende sin la participación de la sección 1, por ser no sólo la más numerosa -poco más de 16 mil trabajadores-, sino también la más organizada. Es, además, cabeza de un grupo en la que se integran otras 9 -más el grupo mayoritario en la 12 “Servicios Médicos”-.

Ayala Almeida, preside un Directorio Sindical a cargo del SUTGCDMX, integrado, entre otros, por diez trabajadores que en realidad son ex secretarios generales seccionales que carecen de representatividad. No ha tenido visión para buscar acuerdos con Alonso Ortiz, quien sería el ganador de nuevas elecciones.

El Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE es el tercero en membresía de la FSTSE. La gestión de Luis Miguel Victoria concluyó el 4 de mayo, aún cuando el TFCyA validó una prórroga aprobada por un pleno del comité ejecutivo nacional, lo cual no está previsto por su estatuto.

Antes de convocar a elecciones, ese sindicato debe introducir en su estatuto la elección de sus dirigentes mediante voto de los trabajadores y no a través de delegados seccionales. Hasta ahora sólo un muy pequeño grupo cercano a Victoria Ranfla conoce el anteproyecto de cambio, en el que según ha trascendido, implementaría requisitos con el objetivo de imposibilitar el registro de la planilla del vicepresidente Hilario Ramírez Chávez.

Dos eran los precandidatos con posibilidades de buscar el voto de los trabajadores –Norma Liliana Rodríguez Argüelles y el propio Ramírez Chávez-. Sin embargo, el sigilo con el que se conduce el proceso, genera sospechas que Victoria Ranfla construye condiciones que le permitan una nueva reelección de cuatro años, pese a que en secciones de Monterrey, Guerrero, Baja California Sur y Quintana Roo han colocado mantas en reclamo de elecciones democráticas y de realización de auditorías a los manejos de dinero.

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