Opinión

De memoria

El Mazacote…

Por Carlos Ferreyra
Con esa palabra entre el pueblo bueno y sabio, se define al mas feo de la pandilla, se califican las tareas fracasadas, los amontonamientos físicos y destacadamente los alimentos que carecen de sabor, olor y color.
Mal usada puesto que diccionarios y academias tienen definiciones más concretas: simple mezcla de ciertos elementos o quizá desorden público.
Personalmente creo que la acepción popular mexicana es la correcta. Al menos para el medio político donde los mazacotes partidistas están al día. No hablamos de mazacotes ideológicos porque, debemos aceptarlo, en México hace mucho murió la ideología y la sustituyó el oportunismo.
Cuando en tiempos de Miguel de la Madrid nació un Frente que luego de incontables avatares nos arrastró hasta donde estamos, el proyecto, la diáspora tricolor tenía fundamentos políticos, morales y un cierto matiz ideológico.
Ese Frente, en torno a Cuauhtémoc Cardenas, contaba con militantes de prestigio, ideólogos como Porfirio Muñoz Ledo al que movía más una añeja disputa con el mandatario; la conciencia de que en el sexenio no habría nada para él y la pasión por una venganza que lesionó al país mientras el presidente se fue tranquilo tras un gris sexenio.
Contaba aquel grupo con personajes de gran fama pública y discutible prestigio, como Gonzalo Martínez Corbalá al que la fortuna atrapó como embajador en Chile durante el golpe militar pinochetista.
La protección a Hortensia Bussi, la esposa del presidente asesinado Salvador Allende, fue el pretexto adecuado para salir a México y dejar a funcionarios menores a cargo de la protección inclusive de connacionales refugiados en la embajada.
También en el grupo estuvo la queretana Silvia Hernández que se desligó con un documento posterior. Quería ser gobernadora y no quiso perder el apoyo presidencial. Lo perdió, no fue gobernadora.
Los visibles fueron dos jovenzuelos, uno de ellos intermediario para que el prófugo ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, aceptara ponerse en manos de la ley en México.
Los delitos ciertos de Mario no eran el narco, sino su oposición a un desarrollo turístico del hermano y el padre del presidente Zedillo. Y la amenaza y expulsión del estado, de un diplomático gringo.
Ambos gobiernos se la cobraron, lo encarcelaron y muchos años después lo dejaron libre. Sólo es de esperar que algún día se decida a escribir su historia, habría sorpresas.
Nuevamente tendremos un Frente contra el poder. Digamos para impedir la continuidad del gobierno de un hombre solo o de plano la extensión indefinida de su mando sobre las instituciones nacionales. En principio y para garantizarlo, dispone con las Fuerzas Armadas en sus vertientes castrenses y civiles.
La confirmación del mazacote de oposición, que dice encaminarse a la búsqueda de un candidato común para la Presidencia, está integrado de tal manera que con un par de salvedades la mayoría cree merecer tal distinción.
Y algunos de ellos lo intentaron no sólo sin éxito sino sin lograr conmover a un mínimo de votantes.
A la previsible lucha intestina, habrá que sumar la ausencia de una ideología precisa, la carencia de un proyecto de gobierno que habrán de sustituir con la técnica obradorista de la crítica y la promesa. Lo llamarán compromisos.
La foto, en tiempos de mentiras, otras realidades y suposiciones sin fin, es bastante explicativa. La mitad, saben que la merecen…
Un legítimo bote de tamales, de chile, de dulce y de manteca. Al gusto del cliente.

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