Opinión

De memoria

Tonto y retontos…

por Carlos Ferreyra

Sale a cuadro el personaje estelar de las Mañaneras, y con voz convencida avisa a su audiencia que nadie le quiere comprar el famoso avión, que tampoco se lo quieren cambiar por helicópteros.
El inocente no ha probado a cambiarlo por corcholatas o tapas de refrescos. Hombre ocurrente encuentra la solución: se lo dará a los nuevos amos, los militares, ellos sí lo disfrutarán.
Evade el informe de Naciones Unidas que otorga medalla de oro por tercer año consecutivo a México por el número de periodistas asesinados. Superior a los caídos en zonas de guerra.
Con discrepancia entre los registros oficiales mexicanos y la UNESCO: los primeros fijan en 190 informadores asesinados y el organismo internacional se detiene en 135 en las dos décadas pasadas.
Textualmente se asevera que en 2021, por tercer año consecutivo México encabeza el listado de crímenes contra periodistas: en 2020 lo hizo con 10 periodistas asesinados (16 por ciento) y en 2019 con 12 (21 por ciento). Un año antes, con 13, quedó sólo detrás de Afganistán. Cerramos el 31 con 19 muertos, ninguno investigado y, obvio, mucho menos castigado.

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Después de larga parrafada defendiendo a los impresentables Gertz Manero y Santiago Nieto, ambos exhibidos por sus inconmensurables e inexplicables fortunas, comentó que un mandatario, caso Cuauhtémoc Blanco, se fotografía con quien se le acerca. Pero no explicó si ademas se les invita a la intimidad hogareña.
El razonamiento anticipa cuestionamientos a sus visitas a la casa del Chapo en Badiraguato, la asistencia al cumpleaños del requerido por la justicia, Ovidio, y allí mismo el saludo a la abuela del narquito.
Hace menos de una semana anuncio el envío de tres mil hombres armados a Zacatecas. Fue una tomadura de pelo y para demostrarlo el Cártel Jalisco siembra diez cadáveres bajo la ventana del gobernador David Monreal.
Éste retonto clama a Dios y le implora paz para la entidad que sufre, asevera, las consecuencias de corruptos gobiernos que lo antecedieron. Se hace o definitivamente lo es, olvidando que un gobernador pasado fue su hermano y protector, Ricardo.
Desde luego no menciona la bodega familiar con 16 toneladas de yerbita vaciladora, ni las fortunas, apropiaciones, despojos de tierras a favor de la ampliación del fundo originalmente ejidal. Ni las decenas de gasolineras repartidas entre los jóvenes del clan.
Rosa Icela, sin facultades para decidir, recibe instrucciones para, ahora sí, enviar a los tres mil uniformados, entre aguacates y ratas, a los que sumarán a los raquíticos municipales, desentrenados, mal equipados y con armas equivalentes a resorteras.
Ninguna referencia a la amenaza de los narcos en una manta en la que reclaman el incumplimiento de acuerdos al gobernador morelense, Blanco, ni a la aparición de nueve ejecutados a la salud del gober de Veracruz, García, acusado de incontables abusos y de encarcelar a simples antipatizantes de López.
En el programa no falta la defensa al Covid contra quienes son víctimas del bicho. Para ello acudimos a un hombre de ciencia, quizá no de conciencia, Jorge Alcocer que sabemos que cobra un sustancioso salario, pero ignoramos cómo lo desquita.

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El enorme hombre de ciencia pone el acento en cuestiones que muestran la supina ignorancia de quienes, en el resto del mundo, le ven cuernos y cola al nuevo bicho que, se anuncia, causó un millón de contagios en Estados Unidos.
Que ha cerrado fronteras en Europa, y al que se busca nuevos remedios sin atender al Alcocer nacional.
Bastan unos tecitos, aunque no ha definido de qué, un pico del añejísimo remedio casero, el VickVaporub del que tampoco informa si untado, dónde, con qué frecuencia, si bebido en qué dosis y en fin, con tales remedios se evitan los contagios.
López se reúne con la secretaria de Economía y maestra de Inglés, la Tattis Clouthier que públicamente mostró que no conoce las reglas de multiplicar, y anuncia que la dama está hospitalizada por Covid, pero que a él el bicho le hace los mandados.
Allí descubrimos otro medicamento infalible contra el virus antiguo, el moderno, el modificado y el que venga: un “detente bicho que el corazón de Jesús esta conmigo”…

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