Opinión

La discriminación en México, ¿una práctica inherente en nuestra sociedad?

En la larga lucha que emprendió Nelson Mandela en contra de la discriminación en Sudáfrica, nos enseñó que “una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada”

La aseveración anterior cobra relevancia si consideramos que la discriminación en México sigue siendo uno de los mayores desafíos para alcanzar la igualdad y el cumplimiento social de derechos. De acuerdo con la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, podemos definir a ésta como: toda distinción, exclusión o restricción que, por acción u omisión, tenga por objeto o resultado obstaculizar, restringir o menoscabar el reconocimiento o goce de los derechos humanos y libertades.

La prevalencia de la discriminación en nuestro país, se confirma si consideramos los datos recopilados a través de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS 2017) del INEGI. En ella, el 20.2 % de la población consultada (mayores de 18 años), declaró haber sido discriminada en el último año al levantamiento de la encuesta. Asimismo, se confirmó que algunos de los principales motivos por los que la población encuestada se sintió discriminada, refieren en orden de importancia: a la forma de vestir o el arreglo personal (30.0%), el peso o estatura (29.1%), las creencias religiosas (28.7%), la edad (26.4%) y finalmente la manera de hablar (21.9%).


Los datos son reveladores cuando consideran la orientación sexual de las personas, ya que el 30.1% de la población no heterosexual declaró haber sido discriminada por algún motivo durante el año anterior a la encuesta; en contraste, con el 19.8% de la población heterosexual, que declaró lo mismo.

Sin embargo, se puede confirmar que la discriminación no sólo atraviesa y se expande por motivos específicos o diferencia entre géneros, sino pareciera que persiste y se práctica de manera inherente en lo extenso de nuestra sociedad.

Los grupos de población indígena y las personas con discapacidad, señalaron que en algunos ámbitos sociales como en los servicios médicos, la calle o el transporte público y la familia, es donde han padecido por lo menos un incidente de discriminación. En menor porcentaje, opinaron lo mismo las personas de la diversidad religiosa, mujeres, jóvenes y adultos mayores.


Puede decirse que el problema sobre la discriminación en nuestro país, no solamente enfrenta retos asociados a los huecos legales que existen para cubrir alguna necesidad o demanda por parte personas o grupos de nuestra sociedad. Además de ello, resulta una clara expresión de que en nuestro país prevalece la negación y la falta de acceso a los derechos.

En este sentido, las trabajadoras domésticas, las personas con discapacidad, las personas indígenas y las mujeres, fueron quienes expresaron haber vivido al menos algún incidente de negación de derechos, estos incidentes los observaron en la falta de atención médica o acceso a medicamentos, no poder recibir apoyos de programas sociales, así como, no recibir atención en las oficinas de gobierno. Por lo que es de esperarse, que desde éstos grupos poblacionales se tenga la percepción más alta sobre el poco o nulo respecto a sus derechos.

Desde esta óptica que nos plantean los datos duros, es apremiante que podamos pensar el tema de la discriminación en nuestro país, reconociendo que hoy en día, pareciera no tener exclusividad en un sólo sector poblacional -sin que por ello se demerite que los grupos vulnerables resultan foco rojo del problema-.

Por el contrario, nos invita a reflexionar y preguntarnos: ¿cuántas veces hemos rechazado o excluido a alguien de actividades sociales?, o si, ¿en algún momento hemos hecho sentir incómodo a alguien con una simple mirada?, ¿de qué manera nuestras burlas o insultos hacia alguien -sea de manera premeditada o no-, le han molestado? ¿Cuándo el peso, la forma de vestir o la manera de hablar de una persona, han sido objeto de nuestro rechazo?

La respuesta a estas preguntas, será proporcional al número de situaciones de discriminación en las que hemos incurrido hacia nuestros semejantes. ¿A caso la sociedad misma es quién impone los obstáculos más fuertes que impiden que podamos abrazar la igualdad?

 DOXA

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